martes, 28 de abril de 2020

Vida: el riesgo de amarse a una misma

La norma de la sociedad -del sistema- nos iguala, nos hace predecibles y  prescindibles, obedientes y dependientes de autoridades externas.


La norma de la vida -de la naturaleza- nos diferencia, nos hace únicos y profundamente valiosos, libres e interdependientes de los demás sistemas vivos.

Un día de abril de 2020 te despiertas sumergida en una profunda melancolía...




... y llega el momento de reordenar las cosas. El orden viejo no se sostiene más.

¿Qué podría ser el sistema? 
¿Cómo podemos crear las condiciones para que mejore la vida del humano: el individuo? 
¿Qué podemos hacer para que ningún humano quede indefenso o excluido?

Todas las posibilidades evolutivas están aquí. Es un momento único para que lo nuevo pueda enraizarse en el planeta. Es una posibilidad que se está haciendo viable ahora. En cada nueva vida humana está emergiendo la semilla de lo que es posible y necesario. Nacemos a las lógicas de lo viviente. 

Es la llamada profunda a ser quien soy, y nada más. Un potencial de vida expresándose e inspirando desde su unicidad.  

¿Cómo podemos crear el espacio de acogida para que ninguna vida quede desatendida o descuidada? ¿Cómo podemos hacerlo?

La mutación está en marcha, y no espera a que se produzcan los alineamientos individuales: esto solo puede ocurrir de uno en uno.
Cuando las alternativas 'razonables' ha probado su ineficiencia (en términos humanos y no normativos y estadísticos), cuando todas las tentativas de sostenibilidad dirigidas por nuestras mentes estratégicas e hipertrofiadas se hacen insostenibles y revelan su impotencia... ha llegado la hora de asumir como propia la única norma: la de la vida. La ley del cambio es emergente, imprevisible... no deja fuera a nada que esté creando... a nadie que  esté naciendo y muriendo.  

Hay un sentido profundo que te exige estar ahí, aquí, en este instante, con la vida, sintiendo la pulsación, abrazando lo desconocido. Demanda el desprendimiento de todo aquello accesorio e inútil para la mutación: una confianza inquebrantable en el propio camino evolutivo. El de la naturaleza y el humano, sin disputa. Hondamente acordados... ¿Recuerdas?

Tratar de razonarlo se convierte en un lastre para el despliegue del potencial mutativo. La melancolía es una fuente creativa inagotable. Trae recursos inesperados, insospechados, inauditos, insólitos... tan necesarios para vivir en equilibrio...

¿Cómo esperar sin paciencia? 
¿Cómo expresar sin confianza?
¿Cómo escucharse, cómo darse espacio, cómo dejarse ser con tantos argumentos en contra que justifican miedos y discordias? 
¿Cómo responder sin la hipocresía de las respuestas aprendidas?
¿Cómo hacer para soslayar la tiranía de las autoridades externas?
¿CÓMO NO VIVIR CONECTADA A LA VIDA? 

¿Cómo ser una misma y amarse cuando todo lo aprendido conduce hacia la distorsión de la muerte? Ese miedo atroz que no deja vivir-morir-vivir...
¿Cómo resistirse al impulso de mutar? 
¿Cómo no confiar en este proceso de renovación y renacimiento, permanente y perpetuo, que nos está llevando sin anunciarse?
¿Cómo desprenderse de todo el miedo a vivir, a amar, a morir?

Vida ha nacido rendida a vivir auténticamente. Nunca se comprometió con llegar a ser algo porque su naturaleza es tan rotunda que pudo abrirse paso entre las leyes humanas y se hizo más fuerte frente a los impedimentos y las trampas de la sociedad y la cultura reinantes. 

Su único compromiso ha sido -y sigue siendo hoy- consigo misma: con la Vida. Un ejemplo de autenticidad que potencia a quienes se cruzan en su camino. La posibilidad de una forma de vida única. 


Hoy La Factory cumple otro año. Hoy se abre un nuevo camino que descubre inconmensurables posibilidades de mejorar la vida de sus compañeros humanos...¿Qué clase de orden nos espera?